Ojosdelalma

October6th

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Ceguera es la palabra que podría describir a quienes siquiera consideran que la senadora colombiana Piedad Córdoba pueda ser la merecedora del Premio Nobel de la Paz, por encima de quienes realmente, aquí y en otros países, trabajan por “La paz y la fraternidad del hombre”, como lo dice la medalla que entregan al galardonado.

Qué compleja es a veces la tarea que tenemos los colombianos al tratar de explicar y enseñar en el exterior aunque sea un mínimo de lo que nuestra realidad esconde para que otros ajenos a ella intenten hacerse una visión un poco menos lejana de lo que realmente acontece en esta tierra de riquezas y sangre.

Es compleja la tarea porque para nosotros mismos son, en tantos momentos, absolutamente difíciles de entender todas las sorpresas, que ya no sorprenden, que diariamente nos depara nuestra Colombia.

Hablo de esos colombianos que tantas veces tratamos de explicar quiénes somos y de dónde venimos a quienes quieren saber un poco más de nuestro país o a quienes, tan seguido, nos sacan de casillas con sus juicios ignorantes y equivocados llenos de palabras fáciles de pronunciar pero difíciles de borrar.

Empiezo, como decía, hablando de ellos porque algunas noticias me llevan, inevitablemente, a expresar mi impotencia frente a hechos internacionales que son ejemplo de la lejanía que existe entre la imagen que hay en el exterior de los conflictos y de algunos personajes colombianos y la realidad.

En este caso quiero referirme a la posibilidad de que la senadora Piedad Córdoba sea la ganadora del Premio Nobel de la Paz de este año. Cómo es posible que la señora Córdoba, contra quien no me voy a quedar en argumentos relacionados con sus conocidas amistades guerrilleras, pueda llegar a ser “la más probable ganadora”, como lo ha dicho quien maneja la lista de los potenciales ganadores, de un símbolo del que han sido merecedores personajes que realmente han contribuido a cambiar situaciones o a mejorar las condiciones de vida de grupos de personas en distintas regiones del mundo.

Cómo es posible que la senadora colombiana, que simplemente se ha aprovechado de su cercanía con una guerrilla moribunda que a su vez busca cómo mejorar su imagen internacional sin parecer que cede frente al gobierno, vaya a recibir semejante honor, además de 1,4 millones de dólares, por encima de quien dicen es su más fuerte rival, Sima Samar, una médica y activista afgana creadora del grupo Shuhada, que trabaja por la salud de las mujeres en Afganistán.

¿Qué ha hecho Piedad Córdoba? El tema de los secuestrados, dolorosa daga que lleva Colombia enterrada, es un imán en el exterior por representar un delito atroz que atenta contra la dignidad y la libertad del ser humano, y por lo exótico que les parece que haya personas privadas de su libertad en “las selvas colombianas”. Por eso cuando suena un nombre y dicen que esa persona está ayudando a negociar la liberación, quienes no conocen la realidad de Colombia la apoyan automáticamente ya que les resulta inconcebible que el gobierno no lo haga.

Cualquier colombiano con un mínimo de conocimientos sobre el país sabe perfectamente que aquí la cosa es más complicada y que el gobierno no puede simplemente entregar todo el terreno ganado para liberar a los secuestrados. Pero de eso habría que hablar en otra columna.

Vuelvo y me pregunto, ¿qué está haciendo Piedad Córdoba? La inscripción de la medalla del Premio Nobel de la Paz dice “Por la paz y la fraternidad del hombre”. ¿Realmente el trabajo de la senadora puede considerarse como constructor de paz y fraternidad? Su tarea ha consistido en ganarse algún apoyo popular valiéndose de un tema de cuya sensibilidad es consciente, pero es bueno que quienes no conocen más allá de las escuetas- y faltas de contexto- noticias que tienen eco lejos de Colombia sepan que para hacer esa “contribución” que le hace al país, por detrás lo que hace es fortalecer su relación con una guerrilla sanguinaria, darle acceso directo a una senadora de la república y, quién sabe, facilitarle muchas otras de sus acciones terroristas que, no sobra decirlo, son las que atentan contra la paz, la tranquilidad y la fraternidad de los colombianos.

Con una premiación como esta Colombia sufriría un golpe simbólico lleno de desconocimiento y hasta de pronto uno práctico porque vaya uno a saber en qué bolsillo terminan los 1,4 millones de dólares.

Bien alto es el precio que paga Colombia.

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  • more El precio que paga Colombia por quienes desconocen su realidad en el exterior

1 Comentario

  • Comentario de SSB — October 26, 2009 @ 12:27 pm

    Seguro que ya que Piedad no se ganó el Nobel de Paz las FARC le habrán dado un premio de consolación, con toda seguridad, ellos cuentan con un respaldo económico más grande que la fundación NOBEL por cuenta de sus actividades ilícitas como el SECUESTRO.
    Ojalá que artículos como éste puedan llegar a las personas que defienden organizaciones terroristas como éstas para que se dén cuenta de lo que realmente están apoyando.

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