Ojosdelalma

November5th

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Nuestro mundo se hunde todos los días en la pobreza, la guerra, el hambre y la tristeza debido, en gran parte, al odio que hemos alimentado los unos por los otros por los motivos más ilógicos e irracionales que nadie pudiera imaginar: por el color de la piel; por lo que creemos; por la imagen que tenemos en nuestra mente todas las noches antes de acostarnos; por lo que consideramos como nuestro lazo de unión con la vida y nuestra pequeña porción de esperanza; por lo que pensamos y decimos, y por el tono específico del sonido que surge de las letras cuando al juntarse forman las palabras de un idioma; por la forma en que llevamos telas sobre el cuerpo y la manera en que nuestros ojos se dirigen a los demás; por nuestras actividades de cada día; por el nombre con el que llamamos a aquel ser que le damos las gracias o le pedimos con todas las fuerzas nos ayude a cumplir nuestros sueños y deseos, o también porque hayamos escogido no darle un nombre a ese alguien o no dar gracias ni pedir nada sino emprender nuestro camino con nosotros mismos; por el lugar donde, sin tener otra opción, nacimos y nos educamos; por la educación que nos dieron quienes más nos amaron y nos enseñaron a caminar; por la composición de nuestros genes que nos hacen ver como nos vemos; por ser diferentes los unos de los otros.

Por todo eso nos matamos y lanzamos juicios de valor contra otros que no conocemos y que, así como nosotros, nacieron donde les tocó y crecieron en medio de una cultura que se convirtió en la suya por razones ajenas a ellos. No todos tienen la fortuna de contar con una educación adecuada y suficiente como para poder opinar con base en conocimientos que les den la posibilidad de comprender la riqueza y las diferencias que existen entre los seres humanos. Hay algunos a quienes les han enseñado a odiar al que se ve de otra forma y a rechazar y tenerle miedo al que habla con sonidos distintos. Lo que sí debería entender cualquier ser humano, valiéndose simplemente de la esencia de su humanidad, es que no existen razones lógicas para odiar y enfrentarse a quien no se conoce por el simple hecho de que no se está de acuerdo con como se ve o como piensa. No tenemos que estar de acuerdo con los pensamientos de otros pero sí tenemos que respetarlos, por más absurdos que puedan parecernos.

Dejemos de excluir al diferente y de trazar rayas y construir muros. ¿Si será que nos afecta lo que piensa el otro mientras respete lo que pensamos nosotros?

Las siguientes imágenes fueron transmitidas por la cadena de televisión Al-Jazeera (Qatar) en el año 2006. En ellas aparece la siquiatra árabe-americana y ex musulmana, Wafa Sultan, quien pronuncia unas sabias y valientes palabras sobre el choque de la mentalidad de los musulmanes con la mentalidad de otras religiones en el mundo de hoy.

Quiero aclarar que, por ningún motivo, este artículo ni el video constituyen un ataque o un pronunciamiento en contra de los musulmanes. Por el contrario, se trata de unas palabras de tolerancia y libertad que quiero hacer correr entre la mayor cantidad de gente posible para lograr que, aunque sea una persona, comprenda que el error está en creer que lo que piensa el otro lo hace nuestro enemigo.

No dejemos que nuestro mundo se siga hundiendo en la destrucción que trae la guerra contra el diferente.

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