Esta película tiene el sello de Quentin Tarantino en cada toma y el resultado es absolutamente espectacular. Tarantino corrió el enorme riesgo de jugar con una de las épocas más trágicas de la historia de la humanidad, la Segunda Guerra Mundial, se inventó un final diferente y lo recreó a su gusto, haciendo uso de un humor negro único y de las herramientas visuales que lo caracterizan.
Bastardos sin gloria cuenta con actuaciones brillantes de actores como Brad Pitt, Mélanie Laurent, Christoph Waltz y Michael Fassbender, quienes se convierten en unos personajes construidos con sensibilidad, pero a la vez con una furia que no conoce piedad alguna.
No quiero tocar muchos detalles de la historia porque esta es una de esas películas a las que considero que hay que llegar en blanco, con la mente en silencio, para dejarse llevar por la explosión de sentimientos que causa cada secuencia de cada capítulo de esta historia en la que las masacres de familias Nazis se encuentran con una venganza judía que solo un director como Quentin Tarantino podía haber puesto en escena de esta manera. Y se había demorado.
