Homenaje a mi ciudad en Navidad
En Navidad Medellín se viste de luces y colores, y le hace honor a la alegría de su gente. Los alumbrados de la ciudad en esta Navidad del año 2009 son un juego mágico de agua y luces de colores que pintan el paisaje con el pincel de una cultura que goza, canta, sale a las calles a encontrarse con sus vecinos, a comer empanadas y arepa de chócolo, a admirar la belleza de las montañas llenas de alumbrados de todos los tipos y colores. En esta ciudad el que más poco tiene, más luces logra encontrar para adornar su hogar y recordarle al mundo que ahí está, que existe y que la Navidad es para todos. Medellín me produce escalofríos en Navidad, me llena de orgullo y de felicidad, me hace sentir que nací en la esquina más bella del universo y en un lugar en el que los seres humanos están hechos de sonrisas y de vida.
Quiero hacerle un homenaje a mi ciudad a través de una galería fotográfica de algunos de sus alumbrados. Les presento las calles de Medellín iluminadas, llenas de vida, celebrando la Navidad, convertidas en un mundo de fantasía…
El nombre de esta foto de encima lo dice todo: esto es Medellín. Aquí se vende de todo y se ingenian las estrategias más creativas, prácticas y coloridas para ofrecer productos únicos que hacen de las calles de la ciudad un universo mágico y surrealista, y que imprimen esa energía particular a las montañas de esta tierra. Estos dos hombres, el uno vendiendo todo tipo de muñecos inflables de colores colgados de un palo de plástico y el otro vendiendo unas bolitas comestibles que él llama “embaladores” debido a que, como explica, la gente se “embala” porque si los prueba, ya no puede dejar de comerlos, se voltean hacia mí cuando les pregunto por sus productos y les pido permiso para inmortalizarlos en una imagen que solo aquí puede ser una realidad. Se voltean, decía, y el primero, tímido, con una bolsa negra de plástico pegada de su cinturón, levanta su espada iluminada actuando para la foto, mientras que el segundo, sonriente, levanta su enorme olla y empieza a cantar golpeándola con un palo para darme un concierto y continuar haciendo que Medellín y su gente me sorprendan y hagan enloquecer de felicidad a mi corazón. Esto es Medellín.
En las calles navideñas de Medellín se puede beber el extracto puro de la caña de azúcar como pueden ver en la foto de encima…un hombre con sus pedazos de caña y su máquina para procesarlos extrae el guarapo frente a las personas y lo ofrece helado en un vaso con hielo para que todos degusten el dulce puro y frío que corre por la caña de azúcar colombiana. El sabor es indescriptible y el placer de saber que es totalmente natural y de ver el mágico proceso que en instantes produce ese preciado líquido es inigualable.
Así se recorren las calles de Medellín en Navidad; montados en un bus de colores lleno de bombas, con un conjunto vallenato adentro que toca su música y canta a todo pulmón de pie entre decenas de personas que cantan, gritan, aplauden y toman aguardiente mientras viajan en ese bus mágico que los mueve a través de un universo surrealista.
MEDELLÍN ES MAGIA, COLOMBIA ES MAGIA
Les comparto un link de otro homenaje a Medellín que escribí en el blog The Language Journal, de la empresa Day Translations, para dar a conocer los alumbrados y el ambiente de nuestra ciudad en Navidad a personas de otros lugares del mundo:
http://www.thelanguagejournal.com/2009/12/magic-christmas-lights-in-medellin.html
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