Ojosdelalma

July23rd

10 Comentarios

Señor Presidente de Venezuela,

No le escribo para recriminarle sus palabras insultantes y sucias hacia el presidente colombiano, Álvaro Uribe Vélez, y hacia nuestro país; ni para pedirle que ese mismo Álvaro Uribe o el presidente electo, Juan Manuel Santos, sean de su agrado; ni para que, de un día para otro, decida tener realmente en cuenta la situación interna de un “país hermano”, como usted lo llama; ni para decirle cómo dirigirse a su propio pueblo, que hoy está bajo unas condiciones peores que nunca.

Le escribo, sí, aferrándome a la esperanza de que usted, como ser humano que es, conserve un mínimo de esas condiciones tan esenciales a la humanidad, esas como la compasión y la misericordia, para pedirle que revise internamente sus actos teniendo en cuenta unas consecuencias que, muy probablemente, usted no ha visto directamente, o no ha querido ver.

Quiero contarle que, así usted se empeñe en negar que lo hace y no piense aceptarlo jamás, por más que le cueste su vida –aunque no lo creo porque varias muestras ha dado ya de su cobardía-, cuando usted recibe y protege a integrantes de la hoy antigua guerrilla colombiana de las FARC no está desafiando ni atacando al Presidente Uribe como persona ni a su gobierno y, ni siquiera, al propio estado colombiano…Está, eso sí, garantizándole una muerte lenta y dolorosa al pueblo colombiano, a la gente del común, al campesino, a esos por los que usted dice luchar, a los indefensos que necesitan de la ayuda que puede proporcionarles el poder que los individuos les otorgan a los gobiernos para que los encaminen, los organicen y luchen por su bien.

Cuando usted abre las invisibles puertas de la geografía venezolana a esos hombres armados e insensibilizados frente al dolor, a esos hombres ávidos de sangre que han olvidado su humanidad en nombre de un ideal que ya no existe y del que se ha apoderado el narcotráfico, lo que hace es contribuir con el desangre del campo colombiano, de Colombia como pueblo.

¿Es realmente eso lo que quiere? La respuesta es solo para que se la dé a usted mismo.

Sé que Venezuela como país latinoamericano, en muchos aspectos tan parecido a Colombia, comparte algunas de nuestras realidades como nación y como pueblo. Pero lo que no comparte, ni ha compartido nunca, es esa realidad tan única y sangrienta que casi siempre aparece pintada de ficción, esa de convivir desde hace más de cuarenta años con una guerra interna que todos los días destruye vidas y mancha las tierras de sangre.

¿Sabe usted que hay muchos que hoy no nos acordamos de una Colombia sin guerrilla? ¿Sabe que hay millones de niños que no han pisado un mundo en el que exista una Colombia sin guerrilla? ¿Es consciente de que, por más que parezca imposible, nos hemos acostumbrado a oír, leer y ver noticias sobre masacres, asesinatos y secuestros de otros colombianos menos afortunados que nosotros –hasta que un día nos toque el turno? ¿Sabe que hemos tenido que llorar en silencio e impotentes cuando nos enteramos de que unos colombianos jugaron fútbol con la cabeza de un campesino frente a un pueblo atónito que acababa de presenciar la masacre de casi todos sus integrantes?

Señor Hugo Chávez, esto va más allá de cualquier gobernante, de las ansias de poder de gobiernos y personas, de los proyectos políticos y las visiones del mundo de los líderes…Estamos hablando de vidas humanas que parecen haber perdido su valor; de seres que nacieron sin escoger en dónde y que han tratado de sobrevivir en unos campos hostiles que parecen ensañados en desplazarlos, eso cuando no les arrebatan sus vidas.

Es sangre lo que corre por el campo colombiano. La guerrilla –y los paramilitares por igual-, así algunas personas y organizaciones de países lejanos y de realidades tan diferentes como la de Dinamarca no lo sepan o no quieran aceptarlo, no es un grupo que persigue un ideal ni que lucha por el bien del pueblo; es una masa confusa de seres que, en algunas ocasiones, no encontraron otra opción, o no lucharon lo suficiente para buscarla, y que hoy se han despojado de su humanidad convirtiéndose en monstruos sanguinarios que acaban con todo lo que está a su paso para no perder el control de las tierras del campo colombiano y para continuar enriqueciéndose por medio de ese negocio asesino que es el narcotráfico.

Le decía entonces, señor Hugo Chávez, que al albergar usted a los integrantes de estos grupos ilegales contra los que tanto ha luchado el pueblo colombiano, lo que hace es sumarle dígitos a esa desproporcionada suma de mutilados, masacrados, desplazados y pobres.

Es que, en su país no pasa, pero aquí en Colombia es posible que un niño campesino salga una mañana a trabajar –sí, a trabajar- y dé, inocentemente, un paso equivocado, ese que se convertirá en el fin de su vida o en la destrucción de una parte de su cuerpo: puede pisar una mina antipersonal y explotar en pedazos enrojeciendo más esas tierras ahogadas por las que corre más sangre que agua.

También es posible que cualquier día sea el último para una población entera. Aquí los campesinos saben que pueden levantarse y ver el sol llegar acompañado de hombres armados y vacíos de compasión; hombres convertidos en bestias que los sacarán de sus casas y arrastrarán a las mujeres mientras los niños lloran y los padres son fusilados; hombres que no temen recordar que acabaron con una población entera porque han perdido ese control que da la memoria.

Señor Chávez, si es usted tan luchador y tan entregado a la causa del pueblo, le digo que tiene hoy en sus manos la oportunidad de jugar un papel clave y pasar a la historia como aquel que contribuyó a ponerle fin para siempre al conflicto armado colombiano. Si alguno de los ejemplos que le he mencionado mueve algo en su interior, no tema dar un paso hacia el cambio –ese paso que solo saben dar los valientes, los que son capaces de reconocer que se han equivocado- y retire su apoyo a la guerrilla colombiana, expúlsela de su territorio y ayúdenos a acorralarla.

Puede usted convertirse en un apoyo esencial a esta nación hermana para que por sus tierras vuelva a correr agua y, con el paso del tiempo, se vaya borrando la sangre; para que los campesinos puedan levantarse tranquilos y trabajar sin temerle a la tierra; para que los niños colombianos no crezcan oyendo cifras de muertos e historias de masacres, sino que se conviertan en hombres y mujeres de bien que quieran luchar por sus naciones y por el respeto a la vida; para que colombianos, venezolanos y latinoamericanos podamos vivir algún día en paz.

Se lo suplico, señor Hugo Chávez, no contribuya más a que Colombia se siga desangrando.

Catalina Franco Restrepo.

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10 Comentarios

  • Comentario de Pablo Duque — July 23, 2010 @ 12:16 pm

    EXCELENTE LA CARTA, OJALA EL LA PUEDA LEER.

  • Comentario de Arturo Vélez — July 23, 2010 @ 12:34 pm

    EXCELENTE ARTÍCULO, OJALÁ ESTE RIDÍCULO DICTADORZUELO TERCERMUNDISTA, IGNORANTE Y PROCAZ PUDIERA PREVER UN POCO EL MAL QUE LE HACE A SU PUEBLO A Y LOS PUEBLOS VECINOS Y HERMANOS QUE TRATA DE SUBYUGAR CON SUS NARCOPETRODÓLARES Y SU VIOLENCIA PATROCINANDO TERRORISTAS NARCOS Y SANGUINARIOS Y PUDIERA TAMBIÉN PREVER EL NEGRO Y CERCANO DESTINO QUE LE ESPERA A ÉL Y SUS AÚLICOS ESCLAVOS.

  • Comentario de SSB — July 23, 2010 @ 1:57 pm

    FELICITACIONES POR ESTA CARTA QUE DEBERÍA SER LEIDA NO SOLO POR HUGO CHÁVEZ Y TODOS LOS VENEZOLANOS QUE LO APOYAN CIEGAMENTE, SINO TAMBIÉN POR LA GENTE DE TODOS LOS PAÍSES QUE IGNORANTEMENTE APOYAN A ESOS DELICUENTES SIN CAUSA. ES INCREIBLE QUE HOY EN DÍA TODAVÍA EXISTA GENTE QUE PIENSA QUE ESOS MATONES, SECUESTRADORES Y NARCOTRAFICANTES SE MERECEN ALGUNA COMPASIÓN Y QUE HAYA GENTE TAN INSENSATA QUE LOS APOYA.

  • Comentario de Luis Fernando Ruiz David — July 23, 2010 @ 2:28 pm

    Cata está excelente tu punto de vista, creo que él en ningún momento se ha puesto a pensar en el mal que le hace a todos los colombianos y aún a los mismos venezolanos al permitir que este tipo de “personas” se acerquen y habiten en su país… Que bueno sería que él pudiera leer esta carta, para que por lo menos sepa que nosotros hemos identifacado problemas que él ignora – y lo hace aún sabiendo que exite dicho problema -

  • Comentario de Rafael — July 23, 2010 @ 2:46 pm

    Señorita Catalina: Creo que usted no tiene ni idea de lo que está pasando. Ni remotamente sospecha de que es víctima de una manipulación informativa fría y persistentemente manejada por intereses foráneos, contrarios a la necesaria integración de nuestros pueblos. Repite un discurso del cual no puede establecer distancias y reproduce en su carta las acusaciones infundadas y desmentidas a lo largo de los años. El conflicto colombiano no tiene que ver ni con Venezuela ni con Chávez. Existió antes de Chávez y seguirá después de Chávez. Ese conflicto sólo puede ser resuelto cuando las partes se reconozcan y se lleguen a acuerdos políticos que hagan posible la tolerancia y permitan la integración de todos los colombianos en un esfuerzo común por la paz, por la justicia y por el desarrollo social.
    No descarto que eventualmente los guerrilleros traspasen furtivamente las fronteras de Venezuela, Brasil o Ecuador. Pero tal eventualidad no significa tolerancia por parte de esos gobiernos. Si el ejército colombiano, con toda la ayuda norteamericana, disponiendo de tecnología de punta, no puede ubicarlos en su propio territorio y estos mantienen secuestrados por cinco u ocho años, ¿cómo pretende que ejercitos destinados a sus propias labores en sus países puedan ser eficientes en localizar a movilizaciones eventuales de la guerrilla colombiana en sus territorios, máximo cuando esas fronteras superan los 2,000 km como es el caso de Venezuela?
    Creo que los colombianos deberían preguntarse cosas cómo: ¿Por qué en las denuncias anteriores se demostró que las acusaciones eran falsas? ¿Por qué debemos creer que en esta oportunidad la acusación es verdadera? ¿Por qué la acusación se dá a sólo días de un cambio de gobierno, cambio que prometía, cuando menos, una disposición de diálogo? ¿a qué intereses favorece este conflicto?
    Nadie nos puede cuentear sobre Colombia. Conocemos su terrible realidad -utilizada por muchos para arrancar lágrimas, poner a los oyentes en la disposición de ánimo que les permita rapiñar en función de sus intereses económicos y políticos, imperiales, etc.-. En Venezuela tenemos más de cuatro millones de colombianos muchos de cuales han dejado caer de sus labios la historia de sufrimiento, de persecusiones y de muerte con la que han venido por un poco de paz en nuestras tierras. Y eso ha sido así a lo largo de la historia, unas veces de allá para acá -como ahora y desde hace 60 años- y otras veces de aquí para allá como ocurrió en el pasado. Duélale a quien le duela, no hay un terrícola más parecido a un venezolano que un colombiano y viceversa.
    Así, pués, le invito a pensar seriamente sobre los intereses en juego, más alla de nuestros pueblos y naciones, y entenderemos que somos peones de intereses terribles que apuestan por nuestra eterna debilidad como medio de mantener un yugo sobre nosotros.
    Un saludo,
    Rafael Hernández

  • Comentario de mrpsctt — July 23, 2010 @ 3:15 pm

    Es dificil que el cerebro de un primate que no ha evolucionado como el resto, comprenda el sufrimiento y dolor que intentan transmitir las palabras de esta carta, subrayadas por tanta nobleza, sensibilidad y compasión femenina. Hugo Chavez, un cínico enajenado en su creencia de ser omnipotente es incapaz de sentirse conmovido por el sufrimiento humano. Es un mamífero deslumbrado por la fantasía que respira cada segundo en la atmósfera de su mundo irreal y ficticio. El solo ve lo que quiere ver, escucha lo que quiere escuchar y si acaso entiende lo que lee, no lo comprende.

  • Comentario de Catalina Franco Restrepo — July 23, 2010 @ 3:29 pm

    Apreciado Rafael,
    Gracias por tu aporte. Sin el ánimo de extenderme, quisiera aclararte que para mí, y creo que para todo el que conozca un poco del tema, es clarísimo que el conflicto colombiano ni se originó ni es culpa de Hugo Chávez. Creo que mi artículo no hace alusión alguna a eso. No se de culpar a Chávez ni a nadie; difícilmente podrían responsabilizarse a unos pocos seres humanos de un conflicto tan complejo y extendido. Lo que sí es claro es que la situación de seguridad en Colombia ha avanzado mucho pero se ve estancada mientras tenga al gobierno de un país vecino acolitándoles a los guerrilleros la presencia y el escondite en su territorio. No escribo la carta motivada por las nuevas pruebas. Sé desde hace rato que en Venezuela se esconden muchos jefes guerrilleros y que Chávez lo tiene clarísimo. Precisamente, no escribo motivada por las tensiones políticas, ya que no es eso lo que me interesa. Voy más allá porque me duele la gente que sufre en mi país y porque hay muchos que no saben lo que SÍ sucede aquí todos los días. Hay quienes utilizan historias para sacar lágrimas, pero hay otros que contamos historias para sensibilizar, así puedan sacar lágrimas por la dolorosa realidad que transmiten. Es claro que Chávez tiene que ocuparse de su país, pero también es claro que todo estado está obligado a colaborar en la lucha contra el terrorismo y a denunciar la presencia de grupos ilegales en su territorio, sobre todo cuando es tan evidente el daño que le causan a la población. Más allá de todos esos intereses que mencionas está el interés del pueblo colombiano que hoy, y desde hace más de cuarenta años, sufre las consecuencias de una guerra sin sentido, una guerra que parece apoyar el señor Hugo Chávez.

  • catalinafrancor

    Comentario de catalinafrancor — July 23, 2010 @ 5:07 pm

    [New Post] Carta a Hugo Chávez – via #twitoaster http://catalinafrancor.thebloggerbee.com/2010...
    via Twitoaster

  • Comentario de Germán Rojas Molina — July 23, 2010 @ 5:35 pm

    Excelente carta Catalina; lástima que Chávez no la va a leer, y si lo hace, le será imposible reflexionar sobre tus conceptos porque ese señor ya carece completamente de principios, de valores, de humanidad.

    Por si fuera poco, tiene los peores defectos de un Leo y su ego es diametralmente opuesto en tamaño a su corazón negro color petróleo.

    Si eres una Leo, no te preocupes. Las hay muy inteligentes, aunque no tan lindas y buenas comunicadoras como tú.

    Escribes con los Ojos del Alma, y Chávez está ciego.

  • Comentario de Juan Villegas — July 24, 2010 @ 10:20 am

    http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/N/no_se_puede_romper_lo_que_ya_estaba_roto/no_se_puede_romper_lo_que_ya_estaba_roto.asp?CodSeccion=219

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