Recomiendo no dejar de ver esta película que está actualmente en las salas de cine colombianas y en las de varios países latinoamericanos (no estoy segura de si en España ya salió de cartelera). Es realmente una de las mejores producciones que he visto en los últimos meses.
No soy amante de la ciencia ficción y, por lo general, cuando sé que una película tiene que ver con extraterrestres no me llama la atención. Después de leer una excelente crítica que la recomendaba, y haciendo un esfuerzo para escogerla por encima de las demás películas para descubrir de qué se trataba esa visión diferente y única de la que había leído, fui a ver Sector 9 y me quedé sin palabras. Las imágenes, la banda sonora, la expresión de cada uno de los personajes, los diálogos, los silencios, cada una de las secuencias, cada detalle de la historia y, sobre todo, la impecable actuación del protagonista, Sharlto Colpley, capturaron mi atención durante cada segundo de los 112 minutos que dura y me hicieron sentir, como muy rara vez sucede, que estaba viendo algo completamente distinto a lo que jamás había visto, que me encontraba frente a una historia inolvidable que a pesar de tratarse de extraterrestres, era la representación de lo más real de la humanidad.
Sector 9 es una producción neozelandesa dirigida por el sudafricano Neill Bolmkamp (asombrosamente es el primer largometraje que dirige) y producida por el neozelandés Peter Jackson, director de películas como El Señor de los Anillos y King Kong. La historia se cuenta ingeniosamente a través de un documental y se desarrolla en Johannesburgo, Sudáfrica, a donde hace 28 años llegó una nave espacial que quedó suspendida en el cielo sobre la ciudad. Los humanos deciden explorar la nave y se encuentran con unos seres enfermos y desnutridos que necesitan ayuda, por lo que resuelven sacarlos de ahí y reubicarlos en un espacio de la tierra destinado para ellos en media ciudad. Más tarde se dan cuenta de que esto se vuelve un problema de violencia, convivencia y discriminación (en este punto los humanos ya se refieren despectivamente a los extraterrestres como “langostinos” por su aspecto y porque se alimentan de lo más bajo) por lo que se adentran en la aventura de sacarlos de allí para trasladarlos a un lugar más apropiado (lejos de los ciudadanos) y así deshacerse del problema que han creado, ya que estos seres no paran de reproducirse. Para dirigir esa misión se elige a Wikus Van De Merwe (Sharlto Colpley) y allí es donde se da inicio a unos eventos sin precedentes en los que, como siempre, el hombre paga cualquier precio por aumentar su poder, por ser dueño de las armas más poderosas y por controlarlo todo.
A medida que se conoce a Wikus, este personaje inocente que está perdidamente enamorado de su esposa y que lo hace todo por su trabajo, se empieza a creer en él, a sentir miedo, lástima, compasión. Wikus es tan real, que nos lleva de la mano por esta historia haciéndonos olvidar de que su batalla implica la vida de seres de otro planeta. Wikus nos adentra en el mundo de Christopher Johnson y su hijo, dos extraterrestres que nos muestran que tienen valores, que sienten amor y que esto puede convertirse en una fuerte unión entre seres diferentes para enfrentar la degradación de una parte de cualquiera de las dos especies, en este caso la humana.
Sector 9 es una brillante parodia de la humanidad en todos sus aspectos; es una historia impecable contada de una manera impecable que nos muestra cómo el ser humano es capaz de destruir la vida, acabando al mismo tiempo con sus seres queridos y con sus valores, para conseguir lo que quiere, casi siempre dinero y poder.
Es una historia sobre la degradación y sobre lo más patético del ser humano, y a la vez sobre el amor y sobre la fuerza que surge a partir de él para sobrevivir y recuperar lo que más se ama, además de la vida y la dignidad. Es una historia de vida y de humanidad. Es una historia que se siente como real.
