Niños del mundo:
Llega la noche, cierro los ojos y hago mi mayor esfuerzo para no abrirlos, para quedarme en esa sombra anestésica y así tratar de apartarme de lo que siento durante el día, para olvidar las caras de mi mamá y mis hermanitos, y para entrar en ese mundo que, cuando puedo dormir, me espera dentro del sueño, borra mis dolores, calma mis vacíos y me lleva a lugares que solo mi mente puede imaginar y conocer. Pero es difícil mantener mis párpados cubriendo mis ojos y entregarme a ese viaje nocturno. Mi estómago no me lo permite. Tengo hambre. Leer más | Comentarios













































































