A veces ocurren hechos o tenemos acceso a imágenes e historias que nos dejan sin palabras, con lágrimas en los ojos y con una sensación de un nudo interno que nos hace sentir vacíos, culpables e impotentes frente a la espeluznante degradación a la que a veces llega el hombre movido por las exigencias de la sociedad, las ansias de poder, éxito y fama, y la necesidad de no apoderarse de la responsabilidad de hacer algo por un mundo enfermo de indiferencia, odio, tristeza, pobreza y dolor.
El siguiente video contiene imágenes como esas, relata una historia escalofriante símbolo no de un hecho aislado y lejano que vemos en una pantalla, sino de lo que todos los días hacemos la mayoría de los seres humanos: observar la miseria en silencio y voltear la cara distraídos para continuar con nuestros abrumadores problemas y nuestras prioritarias necesidades.
Ojalá no olviden nunca la mirada que van a ver en el video para que, por lo menos, esos ojitos aterrados que imploran ayuda y compasión se hagan presentes en los momentos del día a día en los que una actitud o la acción de un segundo pueden cambiar una vida y, por qué no, convertirse en un paso hacia hacerle un poco de honor a nuestra condición humana. Ojalá esos ojitos sean propagadores de compasión.
Video:
http://video.bugun.com.tr/bugunPlayer.swf?file=dagilfilm.flv
