Duele que necesitemos ver el dolor en la mirada de otros, humanos o animales, para reaccionar. Duele que no sean suficientes las riquezas de la vida y las maravillas de la naturaleza para que detengamos la guerra que hemos declarado.
Duele que valoremos tan poco el infinito valor de lo que naturalmente nos rodea, que tengamos que arrasar con ello para reemplazarlo por algo que creemos mejor.
Duele que maltratemos sin que nos duela y que seamos capaces de seguir, aun oyendo el llanto de aquel al que maltratamos.
Duele que nuestra humanidad conciba el darle la espalda al dolor de otro.
Duele que aunque nos duela, pueda más nuestra indiferencia.
Duele que aunque nos duela, puedan más nuestra pereza mental y nuestro miedo a enfrentarnos con lo que hemos hecho.
Duele que tantos consideren normal y justo el dolor de otros.
Duele que lo que nos duele no sea suficiente.
Duele que tenga que ser la mirada de un animal animado por computador la que nos haga entender que nos estamos rindiendo y que, si lo hacemos, ellos nos seguirán.
El video dura un minuto:
