No sé si llamarlo irónico o si considerarlo como un acto más del gran circo en que a veces se convierten algunos actos diplomáticos, pero no deja de sorprenderme que en un país como Colombia, en el que hay millones de pobres y personas que viven bajo condiciones inaceptables, además de otros cientos que lo pierden todo en derrumbes e inundaciones y sufren porque nadie pone el grito en el cielo para ayudarlas, el gobierno nacional a través de su vice ministro de defensa haya salido a anunciar que los colombianos que viven en Haití pueden devolverse a Colombia en los aviones de la Fuerza Aérea.
Y así fue, varios colombianos y una guatemalteca esposa de uno de ellos fueron trasladados a Colombia en un avión de la Fuerza Aérea que llegó a Haití a recogerlos. Yo creo que los colombianos que vivimos en Colombia nos quedamos asombrados ante tan eficiente labor de nuestro gobierno para salir en su rescate, sin escatimar en recursos. ¡Qué alegría saber que el gobierno nos protege de esa manera a quienes nacimos en este país! Pero la duda entra cuando nos preguntamos…¿Cuándo un vice ministro de defensa se ha apersonado de la situación de los habitantes de alguna vereda inundada en algún municipio de Colombia y cuándo, además, les ha enviado un avión para sacarlos de allí y liberarlos de los peligros de la tragedia?
Solo un desastre que suena internacionalmente logra que se presenten este tipo de movilizaciones que, increíblemente, terminan haciendo que el gobierno colombiano se preocupe y ayude más a los colombianos que viven por fuera que a los propios habitantes del país.
Definitivamente, creo que me quedo con el acto de circo.
