Ojosdelalma
  • Cartas
  • February 5th

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    Me dirijo a ti, toro de lidia, con la vergüenza de un hombre que, al escribir estas palabras, pretende cargar la de la humanidad entera,

    No sé cómo empezar, no sé escoger las palabras para expresar algo que ni yo mismo entiendo…¿Cómo entender que dentro del corazón de otros seres humanos como yo haya la suficiente frialdad –¿falta de humanidad?- para devorar con la mirada y las emociones el sangriento y doloroso espectáculo de torturarte a ti, un toro, un animal, un ser vivo, hasta verte morir en medio de la más desesperante agonía?

    Por más que intento no logro encontrar razones; me es imposible comprender lo que pasa por la mente de aquellos que observan atentos y celebran realmente felices las puñaladas, porque eso son, puñaladas, que otros seres humanos, esos también ante mis ojos carentes de cualquiera de las características que componen el concepto de humanidad, se esmeran en darte con todo lo que ello implica, incluso perder la propia vida en el intento por acabar con la tuya doblegándote ante un público hambriento de sufrimiento.

    Los mismos espectadores despiadados y patéticos que se emborrachan y gritan como enfermos en este circo de la muerte salen de allí a alimentar a sus perros y gatos, lloran ante cualquier dolor que ellos padezcan, los protegen como a un miembro más de su familia y quién sabe qué no harían a aquel que llegara a lastimarlos.

    ¿Es que acaso no ven que un toro es un animal, así como lo es el perro de sus hijos, y siente dolor y miedo, así como lo sienten no solo el perro, sino también sus propios hijos? ¿Gozarían igual viendo a un hombre apuñalar su perro y a una masa enloquecida pidiendo más sangre hasta cantar victoria al verlo caer derrotado después de vencer sus últimas fuerzas?

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  • February 1st

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    Afortunados seres humanos,

    Hoy, que estoy ya lejos de todo eso que algún día me mortificó, hoy que ya no puedo llamarme ser humano a mí mismo ni derramar lágrimas por dolores del alma o del cuerpo que en determinados momentos me llevaron a pensar que quería dejar de vivir, hoy ya no tengo cómo lamentarme ni arrepentirme de nada de lo que hice o dejé de hacer mientras estuve entre ustedes, hoy solo soy el recuerdo que aquellos que me quisieron procuran no dejar borrar, hoy quien habla desde aquí no es nadie, ni siquiera sé quién es el que habla, pero de alguna manera una voz sale para decir a ustedes, a esos que aún son, que esos instantes que componen la vida son maravillosos, que no hay nada más grave que dejar de ser, quiero decir, no hay nada grave hasta que se deja de ser, y por eso esas lágrimas que quisiera yo poseer hoy para volver a sentirme me duelen al ser desperdiciadas por aquellos que no las necesitan para hacerlo.

    Atentamente,

    La voz de alguien que ya no es.

  • January 25th

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    En memoria de Miep Gies, por su valentía y por el valor del lugar que ocupa en la historia de la humanidad.

    A muchos el nombre de Miep Gies no les dice nada y por ello vale la pena mencionarla hoy, darle las gracias y reconocer públicamente, una vez más, el incalculable valor de su vida después de la muerte hace unos días, el 12 de enero de 2010, de esta austríaca de 100 años que era, ante mis ojos, uno de los más importantes y hermosos símbolos de compasión y humanidad, una mujer que lo arriesgó todo para salvar a una familia y a otras cuatro personas de la absurda y cruel persecución Nazi en Amsterdam, Holanda.

    Miep Gies fue la persona que ayudó a Otto Frank y a su familia a sobrevivir mientras se escondían en la parte de atrás del edificio en el que tenían su casa y su oficina, en un lugar al que llamaron “la casa de atrás”, a donde ella se encargaba de llevarles alimentos, y fue además quien encontró los manuscritos del diario de Ana Frank, que luego pasaron a manos de su padre, Otto, logrando así cumplir el sueño de su hija de ser escritora al publicar el famoso libro que ha sido traducido a más de 65 idiomas y que se ha convertido en un tesoro para la humanidad, ya que representa el escalofriante, pero hermoso, testimonio de una niña de 13 años durante los 25 meses (de julio de 1942 a agosto de 1944) que pasó escondida con su familia para evitar que, por ser judíos, los Nazis se los llevaran a los campos de concentración, lo cual terminó sucediendo el día 4 de agosto de 1944.

    Otto Frank fue el único sobreviviente de las ocho personas que se escondieron durante esos dos años detrás de la casa de la familia (Otto, su esposa Edith, Ana, su hermana Margot, Hermann van Pels, Auguste van Pels, Peter van Pels y Fritz Pfeffer). Ana Frank murió en medio de una epidemia de fiebre tifoidea que mató a unas 17.000 personas en el campo de concentración, unos días antes de que este fuera liberado por tropas británicas el 15 de abril de 1945.

    Después de todos los esfuerzos hechos por los Frank y sus acompañantes para sobrevivir a una persecución que les demostró no tener salida, solo un hombre vivió para dar testimonio de su tragedia, que era a la vez la tragedia de un doloroso y elevado número de seres humanos que el mundo vio torturar y asesinar sin compasión alguna y en silencio. Leer más | Comentarios

  • January 22nd

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    ¿Cómo nos escoge la vida o la muerte en medio de un desastre? ¿Por qué yo sobrevivo y el que estaba a mi lado pierde su calor sumido en el desespero de verse destrozado en instantes? ¿Qué quiere decir el hecho de que yo pueda hoy contar cómo conservé mi vida después de una tragedia que se las arrebató a miles? ¿Qué fuerza me ubicó en el lugar exacto en el que me encontraba cuando sucedió todo? ¿Dónde están ahora aquellos que tenía a mi lado antes de que el mundo se estremeciera? ¿Por qué yo sí y ellos no?

    Ahora respiro pero no de la misma manera. Algo en mí ha cambiado para siempre. Al abrir los ojos después de pensar que jamás volvería a hacerlo no me encontré con el mismo mundo, solo con uno más destrozado, más lleno de dolor, de muerte y desolación.

    *Les comparto este estremecedor testimonio de un colombiano sobreviviente del terremoto de Haití, publicado por la revista Semana:

    http://www.semana.com/noticias-mundo/we-are-dying/133778.aspx

  • January 15th

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    Poderosa y amada Madre Tierra,

    Hoy le escribo a la naturaleza en medio de un panorama desolador. Creo que nadie llegará jamás a entender por qué un pueblo tan pobre como el nuestro tiene que sumar a sus sufrimientos una tragedia de semejante magnitud como la de verlo todo destruido en segundos y encontrarse con los cuerpos de las familias y conocidos desparramados por las calles o, peor, no encontrarlos jamás.

    Lo que alcanza a sufrir un pueblo en estas circunstancias no lo puedo describir. No existen palabras para expresar lo que se siente cuando el mundo te cae encima y acaba con todo lo que conoces y con los esfuerzos de toda una vida sin que nadie pueda detenerlo.

    En ese momento comprendes que ninguna preocupación es real mientras tienes la vida y puedes aferrarte a ella, mientras tienes la oportunidad de luchar cada día por conseguir lo que necesitan los que amas, mientras tienes a tu lado a aquellos que amas… Leer más | Comentarios

  • January 2nd

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    Queridos seres humanos,

    Nuevamente se acaba un año y estamos a las puertas de otro, que la humanidad recibirá llena de avances tecnológicos que transforman la vida todos los días acortando procesos, intentando facilitar tareas, pero absorbiendo cada vez más tiempo…

    Mientras ese tiempo transcurre, nosotros que tenemos cada vez más afán, ya no observamos a nuestro alrededor ni nos damos cuenta del desangre del planeta tierra y de la guerra a muerte que existe permanentemente entre los seres humanos.

    Como mujer, como ser humano, quiero pedirle a cada persona que se detenga.

    A veces me levanto sintiendo que todo sobra, que nada se puede hacer, que no hay remedio, que el daño es demasiado grande, que la gente demasiado ciega, que la pobreza absolutamente desgarradora, que el hambre inhumanamente doloroso, que la enfermedad mortalmente invasiva y destructora…

    Como les decía, quiero pedirle a cada uno que se detenga; que haga un alto y que, en silencio, observe detalladamente lo que pasa en el mundo, que consulte algunos periódicos de distintos países y se entere de las situaciones que no por estar lejos dejan de ser reales y de avanzar peligrosamente segundo a segundo, que intente abrir un espacio en la mente para comprender que cuando se habla de hambre y de guerra no se están contando números inexistentes ni historias de novelas…Debe haber alguna forma de que las personas entiendan que lo que oyen todos los días es real y está pasando en este momento.

    Ya mencioné que en muchas ocasiones he sentido que no hay remedio, pero aun así amo demasiado la vida y la vivo absolutamente maravillada por cada detalle que la compone como para rendirme y aceptar que simplemente nada tiene sentido y que el hombre es y será indiferente por la eternidad.

    Les pido entonces para este año que empieza que sientan el dolor de nuestra humanidad y nuestra naturaleza como propios, que se apersonen de las tragedias de los demás, que conozcan los nombres que hacen parte de las listas de víctimas de distintas situaciones del mundo, que sepan qué sucede en países lejanos que jamás habían oído mencionar, que hagan algo, lo que sea, que no piensen que un detalle no cuenta, que sepan que si hacen sonreír a una persona en la calle, eso puede significar el cambio de una vida que estaba a punto de renunciar a todo.

    Dejemos la indiferencia porque es esta la que puede lograr que todos nos rindamos.

    La vida tiene un valor indescriptible y le hemos hecho un daño muy profundo a su esencia. Solo salir del silencio y la ceguera puede hacer que el ser humano tenga alguna esperanza.

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