Ojosdelalma
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  • March 10th

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    Los invito a ver esta presentación realizada por el periodista y escritor argentino Mempo Giardinelli sobre el Chaco, una provincia de la República Argentina que vive en condiciones infrahumanas y que nadie se ha preocupado por ayudar. Tal como Chaco, existen cientos de lugares y de comunidades en Argentina, Colombia, América Latina y el resto del mundo a las que nadie presta ninguna atención a no ser que lleguen a los titulares internacionales por alguna tragedia como los terremotos de Haití y Chile.

    El planeta debe reflexionar sobre su forma de actuar y ser más proactivo en vez de tener que estar reconstruyendo el mundo y llorando miles de muertos, heridos y personas que lo pierden todo en instantes. Ya sabemos que en Haití las consecuencias del terremoto fueron mucho más devastadoras debido a las condiciones en que vivían los haitianos, a la precariedad de sus construcciones, a la sobrepoblación…

    No esperemos a que la naturaleza llame la ayuda con toda su furia; hay que actuar hoy para rescatar a los seres humanos que están abandonados en tantos rincones del planeta. Esto es, valga decirlo, si queremos seguirnos llamando seres humanos.

    *Al investigar sobre la presentación que encontrarán a continuación me encontré con que algunas de las imágenes que hacen parte de ella no pertenecen a comunidades del Chaco, sino que fueron tomadas de un documental sobre la India que había sido publicado con anterioridad. Pero no hay que quedarse en ese detalle, ni tampoco detenerse en la parte que critica expresamente al gobierno de la presidenta argentina Cristina Fernández, sino analizar el fondo del asunto y comprender cómo el mundo enfoca toda su atención solo en las poblaciones que viven una tragedia en un día determinado, por encima de aquellas para los que todos los días de la vida constituyen una tragedia de proporciones jamás imaginadas por todos aquellos que solo nos lamentamos frente a los titulares de los grandes medios de comunicación.

  • March 8th

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    La magistral dirección de Clint Eastwood junto con la impecable actuación de Morgan Freeman y con una historia que si no hubiera sido real, sería difícil de creer nos transmiten una emoción que parece sacarnos de la sala de cine por algunos instantes, que nos hace sentir un vínculo con el pueblo sudafricano, el vínculo de la humanidad, y que, a través de unas cuantas imágenes y palabras, nos describe aquellos hechos que, por haber sucedido a pesar de lo lejanos que parecían, nos permiten comprender y nos entregan un pedacito de historia para llevar por dentro como eso a lo que hay que aferrarse cuando se sienta la necesidad de esperanza, de esperanza en un ser humano que tantas veces se aleja de su esencia, en un ser humano que tantas veces se ha mostrado capaz de no sentir al otro, de no sentirse a sí mismo…

    Cuando miramos dentro de los ojos de ese gran hombre que es Mandela a través de los de ese otro que lo encarna para contar de la forma más hermosa una parte de su vida, y cuando observamos sin respirar más de lo necesario y en silencio cada uno de los momentos que dieron pie a un final que no pudo ser mejor, es allí cuando recordamos que las más increíbles historias, esas que se nos meten por dentro para siempre, casi en la totalidad de las ocasiones sucedieron en realidad.

    El ser humano ha sido capaz de sorprendernos con los más grandes horrores pero también con la más asombrosa sensibilidad, esa que ha logrado unir a millones de seres humanos que jamás creyeron tener nada en común y que, en el caso de Sudáfrica, a través de la grandeza de un hombre, llevó al despertar de ese que apenas se daba cuenta de que era un solo pueblo.

    Reproduzco aquí Invictus, el poema del peota inglés William Ernest Henley (Long John Silver) al que Nelson Mandela se ha aferrado cada día de su vida; ese que le ayudó a no perder las fuerzas durante los 27 años que estuvo encarcelado y durante cada uno de los segundos de una vida que ha sido dedicada a la lucha por la convivencia pacífica de los seres humanos y por la unión de un pueblo.

    INVICTUS

    By William Ernest Henley

    Out of the night that covers me,
    Black as the Pit from pole to pole,
    I thank whatever gods may be
    For my unconquerable soul. -
    In the fell clutch of circumstance
    I have not winced nor cried aloud.
    Under the bludgeonings of chance
    My head is bloody, but unbowed. -
    Beyond this place of wrath and tears
    Looms but the horror of the shade,
    And yet the menace of the years
    Finds, and shall find me, unafraid.
    It matters not how strait the gate,
    How charged with punishments the scroll,
    I am the master of my fate;
    I am the captain of my soul.

    INVICTUS

    Por William Ernest Henley

    Más allá de la noche que me cubre
    negra como el abismo insondable,
    doy gracias a los dioses que pudieran existir
    por mi alma invicta.
    En las azarosas garras de las circunstancias
    nunca me he lamentado ni he pestañeado.
    Sometido a los golpes del destino
    mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
    Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
    donde yace el Horror de la Sombra,
    la amenaza de los años
    me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
    No importa cuán estrecho sea el portal,
    cuán cargada de castigos la sentencia,
    soy el amo de mi destino:
    soy el capitán de mi alma.

  • February 16th

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    Comparto con ustedes este texto del escritor uruguayo Marciano Durán sobre lo efímero de nuestras costumbres -¿y de nuestra vida?- en el mundo de hoy.

    Sin el ánimo de quejarme frente las costumbres adquiridas y a las necesidades que nos ha hecho tragar la forma en que, vivamente, las empresas manejan el desarrollo tecnológico, reproduzco las palabras del escritor ya que considero valiosa su reflexión y que, quizá, a alguien podrá quedársele alguna de sus ideas para restarle un poco de lo efímero al día a día que compone su vida.

    Me caí del mundo y no sé cómo se entra….
    Marciano Durán, escritor Uruguayo
    (Para mayores de 30)

    Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..

    No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

    Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.

    ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.

    ¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades. Leer más | Comentarios

  • February 15th

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    Unas notas para vivir

    Con un mágico atardecer como paisaje de fondo, este hombre le dio vida a una pequeña plaza del Viejo San Juan de Puerto Rico, sentado bajo un árbol tocando en su guitarra las notas de Mi viejo San Juan y cantando con una inspiración que le salía del corazón de tal manera, que, aquellos que no pertenecemos a su tierra fuimos capaces de sentirla como nuestra por esos instantes en que este hombre, que solo trataba de ganarse la vida pidiendo unas monedas a cambio de sus notas, entregó su voz, sus manos y su alma a una melodía que pareció grabarse en cada esquina de esa plaza y fundirse con el atardecer para siempre…al menos en la memoria de aquellos que la oímos.

    Inspiración en el Viejo San Juan

    "Mi viejo San Juan" bajo un árbol

  • January 30th

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    En esta ocasión simplemente quiero compartir con mis lectores una pequeña parte de un poema escrito por Joaquín Dicenta, que me pareció absolutamente hermoso. El poema se llama “Qué doloroso es amar…” y este es el fragmento que escogí:

    “Triste es ver que la mirada,
    hacia el sol levanta el ciego;
    y el sol la envuelve en su fuego
    y el ciego no siente nada.
    Ver en su mirada tranquila,
    a la luz indiferente
    y saber que eternamente,
    la noche va en su pupila
    bajo el dosel de su frente.”

  • January 13th

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    Un bosque de colores y brillo está cautivando al mundo. Unos ojos amarillos y unos destellos sobre una piel azul me cautivaron a mí.

    Avatar, la nueva película del director de Titanic, James Cameron, es una obra maestra de 500 millones de dólares que en el poco tiempo que lleva en cartelera (se estrenó el 1ro de enero) ya se convirtió en la segunda película más taquillera de la historia, después de Titanic, y que, a mi modo de ver, ya puede ser catalogada como un clásico, como una historia inolvidable contada magistralmente de una forma inolvidable.

    Las imágenes de Avatar, logradas a través de tomas, diseños y colores, y, sobre todo, de una creatividad única e infinita, hacen que los espectadores creamos en ese mundo de los Na’vi y que luchemos internamente por sus personajes. La película es una obra de arte en términos cinematográficos, pero es a la vez una historia que nos deja un sabor amargo y una sensación de miedo y dolor. Leer más | Comentarios

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