Ojosdelalma
  • Voces
  • July 21st

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    Testimonio de Waris Dirie, la primera mujer que habló públicamente sobre la “ablación”, la mutilación genital femenina, y cómo esta enferma física y sicológicamente a las mujeres del África. En 1997, el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, la nombró Embajadora Especial de las Naciones Unidas en la lucha contra esta práctica absurda que atenta contra los derechos de las mujeres. Desde su nombramiento la situación ha mejorado en algunos países, pero vale la pena volver a oír sus palabras para que más personas conozcan lo que todavía, en pleno siglo XXI, sucede en varios lugares del planeta.

  • July 19th

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    “Finalmente no dio tiempo para llevarla a la maternidad; hubo que llamar de la Hertastrasse, que quedaba allí cerca, a una antigua comadrona que ya sólo tomaba su maletín de vez en cuando. En el dormitorio, pues, nos ayudó a mamá y a mí a separarnos.

    Vi pues la luz del mundo en forma de dos bombillas de sesenta vatios.

    […]

    Y si en cuanto embrión sólo me había escuchado imperturbablemente a mí mismo y había contemplado mi imagen reflejada en las aguas maternas, con espíritu tanto más crítico atendía ahora a las primeras manifestaciones espontáneas de mis padres bajo la luz de las bombillas…conservo todas y cada una de aquellas palabras tan importantes ahora para mí, porque constituyen mis primeras impresiones…después de haber reflexionado debidamente sobre todo lo que había escuchado, decidí hacer esto y aquello y no hacer, en ningún caso, eso y lo otro.

    - Es un niño –dijo aquel señor Matzerath que creía ser mi padre-. Más adelante podrá hacerse cargo del negocio. Ahora sabemos por fin para quién trabajamos.

    Mamá pensaba menos en el negocio y más en la ropita de su bebé: -Ya lo sabía yo que iba a ser un niño, aunque alguna vez dijera que sería una nena.

    Así tuve ocasión de familiarizarme tempranamente con la lógica femenina, y en seguida dijo: -Cuando el pequeño Óscar cumpla tres años, le compraremos un tambor.

    Por un buen rato estuve reflexionando y comparando la promesa materna y la paterna. Mientras, observaba y escuchaba una mariposa nocturna que se había extraviado en el cuarto…lo que retuve fue el ruido que se producía entre la mariposa y las bombillas. La mariposa parloteaba sin cesar, como si tuviera prisa por vaciarse de su saber, como si no debiera tener ya más ocasión de futuros coloquios con las bombillas, como si el diálogo entablado con ellas hubiera de ser su última confesión y, una vez obtenido el género de absolución que suelen dar las bombillas, ya no hubiera más lugar para el pecado y la ilusión.

    Y hoy Óscar dice simplemente: la mariposa tocaba el tambor…con el tambor se saca a la gente de sus casas, al son del tambor se la congrega y al son del tambor se la manda a la tumba. Leer más | Comentarios

  • July 10th

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    “Una vez por semana, el día de visita viene a interrumpir el silencio que tejo entre los barrotes de metal blanco. Vienen entonces los que se empeñan en salvarme, los que encuentran divertido quererme, los que en mí quisieran apreciarse, restarse y conocerse a sí mismos…ese acto de violencia me priva de mi equilibrio y mi serenidad.

    …luego de haber logrado exponerme en detalle sus proyectos de salvación, presentes o futuros, y de haberme convencido a mí, al que infatigablemente se empeñan en salvar, del elevado nivel de su amor al prójimo, mis visitantes acaban por contentarse de nuevo con su propia existencia y se van. Entonces entra mi enfermero para airear el cuarto y recoger los cordeles con que venían atados los paquetes. A menudo, después de ventilar, aún halla la manera, sentado junto a mi cama y desenredando cordeles, de quedarse y derramar un silencio tan prolongado, que acabo por confundir a Bruno con el silencio y al silencio con Bruno.

    Bruno Münsterberg –este es, hablando ahora en serio, el nombre de mi enfermero- compró para mí quinientas hojas de papel de escribir. Si esta provisión resultara insuficiente, Bruno, que es soltero, sin hijos y natural de Sauerland, volverá a ir a la pequeña papelería, en la que también venden juguetes, y me procurará el papel sin rayas necesario para el despliegue exacto, así lo espero, de mi capacidad de recuerdo. Semejante servicio nunca habría podido solicitarlo de mis visitantes, de mi abogado o de Klepp, por ejemplo. Sin la menor duda, el afecto solícito hacia mi persona habría impedido a mis amigos traerme algo tan peligroso como es el papel en blanco y ponerlo a disposición de las sílabas que incesantemente segrega mi espíritu.”

    El tambor de hojalata. Günter Grass.

  • May 7th

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    Sobre la guerra

    Publicado en: Voces

    Más palabras sabias de Tolstoi en Guerra y paz; más ideas para pensar –y seguir sin comprender- por qué los hombres se matan unos a otros sin saber por qué en medio de guerras absurdas que son, en sí mismas, las que van creando uno a uno los motivos para aumentar las muertes y destruir a un enemigo que no existía y que no se odia porque ni siquiera se conoce:

    “La retirada de las tropas francesas adquiría por momentos un carácter más trágico a medida que avanzaba la estación de los fríos […].

    El número de hombres helados o que permanecían hasta morir en los fuegos de los vivaques, aumentaba día en día.

    […]

    Harto sabido es hasta qué punto se permiten los jefes apartarse de la verdad cuando describen la situación de un ejército.

    […]

    Al entrar en Smolensko, que constituía para unos la tierra prometida, los franceses se mataron unos a otros para apoderarse de las provisiones, saquearon sus propios depósitos y, una vez realizada tal devastación, emprendieron de nuevo su retirada sin ni siquiera saber por qué ni dónde habían de deternerse. Napoleón, aquel genio a quien nadie aventajaba, tampoco lo sabía. […] Pero esos informes y las órdenes del día eran letra muerta. Nada se hacía de cuánto se ordenaba, y, a pesar de los títulos pomposos con que se adornaban, cada uno se daba cuenta de que tenía mucho que reprocharse y que el momento de la expiación había llegado. Así, no obstante la atención que parecían dispensar al ejército, en realidad cada uno solo pensaba en sí mismo, en huir lo más pronto posible y en salvarse. Leer más | Comentarios

  • April 21st

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    Este es un buen artículo de Frida Bergsten, una periodista sueca que presenta una mirada interesante sobre la forma en la que Medellín asumió los Juegos Suramericanos en comparación con lo que harían ciudades de países más desarrollados que Colombia.

    Suramericanos con mirada sueca

    La sinceridad de los organizadores de los Juegos Suramericanos con la situación de la ciudad es asombrosa. El solo hecho de hospedar a los deportistas en la Villa Suramericana gana medalla de oro, porque no oculta la pobreza de un amplio sector de Medellín.

    Por Frida Bergsten
    Publicado en el periódico El Colombiano el 28 de marzo de 2010
    (http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/S/suramericanos_con_mirada_sueca/suramericanos_con_mirada_sueca.asp )

    Más segregacionista es Malmö, la tercera ciudad más grande de Suecia. Más indiferente es Malmö. Allá no se destaca lo feo y mucho menos se enorgullecen de ello. La sinceridad en los juegos Suramericanos en Medellín es asombrosa, admirable. Los deportistas se hospedan en la Villa Suramericana, que está ubicada en la estación Aurora, al final de la línea J del metro cable. La subida allá es impresionante, un paisaje con mucha pobreza y casas nunca vistas en Suecia.

    Pero el solo hecho de hospedar a los deportitas en esta montaña muestra confianza y respeto por la gente de la zona, a la cual no había subido, por miedo, por ignorancia, o porque los extranjeros, como yo, supuestamente no deben subir allá.

    Lo ignoramos, así uno se olvida que existe. Ese sería el pensamiento y la actitud en cualquier otra esquina del mundo, de cualquier ciudad con el honor de ser anfitriones de unos Olímpicos, un mundial, unos juegos Suramericanos. Pero ni a Suecia, mi país natal, que es uno de los más seguros y desarrollados del mundo, se le habría ocurrido hospedar a los deportistas en “Rinkeby”, la Aurora de Estocolmo. A los suecos les daría un paro cardíaco donde “Rinkeby” fuera la imagen de Suecia. Ojalá aprendan de Medellín, aunque el primer paso es que se enteren de la existencia de los juegos, de los cuales ni se habla. Y ojalá que la próxima vez sí me dejen entrar a la Villa Suramericana, por que ni eso pude, no me habían alcanzado a acreditar, y el hecho que era periodista sueca no importó. Leer más | Comentarios

  • April 8th

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    A continuación reproduzco unas sabias palabras de León Tolstoi en Guerra y paz que hoy, más que nunca, o tal vez como cada uno de los días que ha vivido la humanidad, sorprenden por su vigencia y por lo absurdo de su realidad.

    El hecho de que los hombres se despojen tan fácilmente de su humanidad para acabar con las vidas de otros como ellos, y de que el mundo continúe como si esto fuera lo normal, sigue siendo para mí totalmente imposible de comprender y se me clava por dentro como un puñal que he de llevar mientras conserve esa vida que parece ser tan efímera, pero que para mí, y para cada ser humano, lo es absolutamente todo.

    “… atravesaron las fronteras y la guerra empezó, es decir, se produjo un hecho contrario a la razón y a la naturaleza humana. Millones de hombres cometieron unos contra otros una cantidad de crímenes tan considerables, de engaños, de traiciones, de robos, de falsedades, de saqueos, de incendios y de asesinatos, que la historia de todos los tribunales del mundo  no contiene tantos en el transcurso de los siglos. Sin embargo, los hombres que cometieron aquellos delitos no los consideraban como tales.

    […]

    No podemos comprender que millones de cristianos se mataran y se torturaran porque Napoleón ambicionaba el poder, porque Alejandro estaba dispuesto a mantener firmemente su actitud, porque la política inglesa era falsa o porque el duque de Oldenburg se había sentido ofendido.

    Es imposible saber qué lazo de unión pudo existir entre esas circunstancias y el hecho consumado del asesinato y de la violencia.

    […]

    Separada una de estas causas, no pasaba nada. Pero todas aquéllas, a millares, concordaron únicamente para producir aquella catástrofe. Aquel hecho, pues, no tuvo ninguna causa exclusiva y se produjo porque había de producirse. Millones de hombres, haciendo abstracción de sus sentimientos humanos y de su razón, habían de marchar de Occidente a Oriente y matar a otros hombres como ellos.”

    Guerra y paz. León Tolstoi.

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