Las personas más sabias se adoran a sí mismas y adoran las cosas que han fabricado con sus bocas y con sus manos […] Hombres y mujeres acostumbran fabricarse para sí mismos los dioses a su gusto y deseo; a fuerza de pellizcos y de sobos en la arcilla blanda de sus pensamientos, acaban mareándola de conformidad con sus apetencias. De ahí que cada cual se haya creado un dios de acuerdo con sus propios anhelos; y ese diosecito sufre pequeñas alteraciones según los cambios que sufre el estómago o las alteraciones que experimenta la salud. Vos, hermano mío, no creeréis esto que te digo. Tampoco yo lo creí la primera vez que me lo dijeron, pero ahora lo veo con toda naturalidad; hasta tal punto el pie, a fuerza de viajar, ha ido aflojando los agujeros del estribo de la fe.

Pero vos me contestaréis: ‘¿Qué nos importa a nosotros qué barba es la más larga, si la de Ahmed o la de Mahmud? Habladnos lo que sepáis de la satisfacción del anhelo.’

 

 

Un punto de vista del problema (Cuentos de la India) – Rudyard Kipling.

 

Soñando desde la guerra

Soñando desde la guerra_10 feb 2016

Así imaginan su futuro las niñas sirias que escaparon de la guerra” es el trabajo periodístico de Meredith Hutchison con niñas sirias que viven en campos de refugiados de Jordania. Además de la emotividad de las imágenes y la madurez y valentía de las palabras de estas niñas sirias a quienes la guerra ha robado su niñez, llaman la atención tanto la influencia que ha tenido en ellas la percepción de la mujer que les ha creado su sociedad –y la convicción de no dejarse limitar por ella–, como las razones que cada una da para elegir su profesión soñada y eso que quieren ser cuando crezcan (desde un campo de refugiados en plena guerra, sin posesión alguna y perdiendo a sus familias, están convencidas de que hay un futuro): todas tienen que ver con el amor, con ayudar a otros y hacer algo para mejorar las condiciones de vida de su sociedad.

Ojalá así sueñen también nuestros niños y jóvenes en Colombia, pudiendo imaginar un futuro por fuera de la violencia y abriéndose espacios dentro de la esperanza y la construcción de una sociedad más incluyente y armoniosa, más feliz.

 

* Haz clic en el nombre del trabajo de Meredith Hutchison para ver las fotografías y descripciones.

 

Creedme que me estoy cayendo a pedazos.
No hablo metafóricamente; tampoco es el gambito de apertura de ninguna melodramática enigmática y mugrienta solicitud de compasión. Quiero decir simplemente que he empezado a agrietarme por todas partes como un viejo cántaro… que mi pobre cuerpo, singular, desgarbado, zarandeado por un exceso de Historia, vaciado por arriba y por abajo, mutilado por puertas y descalabrado por escupideras, ha empezado a reventar por las costuras. En pocas palabras, me estoy desintegrando literalmente, despacio por el momento, aunque hay signos de aceleración. Os pido solo que aceptéis (como lo he aceptado yo) que en su día me desmenuzaré en (aproximadamente) seiscientos treinta millones de partículas de un polvo anónimo y necesariamente olvidadizo. Por eso he resuelto confiarme al papel, antes de olvidar. (Somos una nación con mala memoria.)

 
Hijos de la media noche. Salman Rushdie.

– Había un perro –comenzó Garp.

– ¿Qué clase de perro? –quiso saber Walt.

– Un enorme pastor alemán.

– ¿Cómo se llamaba?

– No tenía nombre. Vivía en una ciudad de Alemania después de la guerra.

– ¿Qué guerra? –preguntó Walt.

– La segunda guerra mundial.

– Claro –coincidió el niño.

– El perro había estado en la guerra… Había sido guardián, de modo que era feroz y muy inteligente.

– Muy malo.

– No, no era malo ni bueno y a veces era ambas cosas –prosiguió Garp –. Era cualquier cosa que su amo le enseñara a ser, porque estaba adiestrado para hacer lo que su amo le dijera que hiciera.

– ¿Cómo sabía quién era su amo? –preguntó Walt.

 

 

El mundo según Garp. John Irving.

Para recordar cada segundo de la vida, para tener la imagen en la mente y en el corazón cuando se pida un plato de comida, cuando uno sabe que hay algún alimento que se va a dejar o que la porción es demasiado grande. Para jamás desperdiciar un alimento y para que la solidaridad y la compasión no se desprendan ni un segundo de nuestras acciones:

– Si usted me asegura que no va a decir nada yo le digo cuál es mi secreto.

Dice Amena y habla más bajito y mira alrededor como quien quiere asegurarse. Yo le digo que claro, que a quién le voy a contar qué, y ella me dice que a veces pone a hervir agua y le agrega algo, una piedra, una rama, cuando los chicos no la ven.

– Entonces los chicos ven que estoy cocinando algo y yo les digo que va a tardar, que se duerman un ratito, que después los despierto. Y entonces así se duermen más tranquilos.

Yo escucho; no le pregunto qué le dicen al día siguiente, cómo hace para que funcione más de una vez: me parece que no quiero saber.

 

El hambre. Martín Caparrós.

Autora

Soy Catalina Franco Restrepo, periodista, viajera y lectora incansable. Aprendiz de escritora. Soy colombiana y vivo en Colombia, pero he viajado por más de 40 países y vivido en Estados Unidos, Canadá y España. Tengo un máster en Relaciones Internacionales y Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid porque soy adicta a entender cómo funciona este mundo maravilloso, complejo y tantas veces tan doloroso. Después de hacer una práctica en CNN en Atlanta, he trabajado en medios de comunicación como La W, en editoriales como el Taller de Edición y en distintas empresas como asesora de comunicaciones y relaciones públicas. He hecho traducciones y escrito para distintos medios nacionales e internacionales. Pero siempre, a lo largo de todos esos años, he viajado y he leído, me he conmovido con el mundo y he intentado escribir. Así que soy viajera y contadora de historias, y he decidido que entorno a eso tiene que girar mi vida.

Por eso ahora, a partir de mi experiencia de años planeando viajes y viajando, quiero ayudarles a otros a planear los suyos y compartir con ellos esa felicidad que produce explorar el mundo.

Ah, y pronto vendrá mi primer libro…

En cuanto a este blog, hay espacio para mis textos sobre historias que me conmueven, para opiniones sobre el mundo y también para compartir la riqueza del planeta a través de relatos e imágenes de viaje.

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